
Uno de los grandes errores en toda relación (amorosa, sexual, de amistad e incluso profesional) es dar por sentado determinadas cosas: la fidelidad, el apoyo o el reconocimiento de tu valía.
Por eso las parejas se apoltronan, se acostumbran, creen de veras que una vez que estás con alguien, nada va a cambiar. Pero la vida es perpetuo movimiento.
A pesar de mi aparente facilidad para cambiar de pareja, en cada una de mis relaciones he creído firmemente que esa, ESA, iba a ser para toda la vida. Corrijo, todas menos una, porque abusaba de mí... Pero en las otras lo creí, aposté, tuve una fe ciega...
Bueno, para eso sirve la vida, para darte lecciones y hacerte más sabio. Y aparte de verlas venir desde lejos, los años me han enseñado (por fin) que no tengo que dar nada por supuesto, y mucho menos el amor.
Reconozco que después de mi último divorcio era bastante cínica (más de lo habitual) y descreída en los asuntos amorosos. O quizá es que había descubierto que prefería mil veces la sinceridad de un hombre que solo me quería en la cama, antes que al vendedor de humo al que lo único que le motiva es hacerte creer que te quiere.
Que te quiere... ja.
Me enamoré de Amante hace tiempo ya, pero no fue enseguida, de hecho tardó bastante. No porque no me gustara (que me gustaba mucho), ni tuviera todas las cualidades que podrían hacer que me enamorara. Lo hice porque me tomé mi tiempo en descubrirle, en saber quién era, algo que no había hecho anteriormente, porque siempre me dejé llevar por las mariposas en el estómago, las palabras dulces y las buenas intenciones.
Ahora, desde la distancia, pienso que eran en cierto modo relaciones un poco extrañas, dependientes. Se podría decir que cada uno invadía el terreno y el espacio del otro, con la sana intención de unirse completamente, sí, pero con mal resultado. Nos empeñamos en fusionarnos cuando deberíamos celebrar la individualidad...
Mi amiga Chus dice que el secreto de su relación es que aunque su novio y ella viven juntos, apenas se ven entre semana, y solo el sábado y el domingo están juntos full time. Con Amante me pasa algo parecido: nos vemos poco, estamos siempre con la logística de los días y horas libres, y no vivimos juntos. Por eso no damos nunca nada por sentado, ni que nos vamos a ver tal día, ni que los días libres hagamos algo juntos, ni que las vacaciones las coordinemos...
¿El secreto de las relaciones es la inseguridad? No, el secreto de las relaciones es atreverse y currárselo todo el tiempo. Que dure lo que dure, pero que mientras dure sea estupendo, cohone.
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